Cada mes, entre el 71% y el 91% de las mujeres sufre dolores menstruales y hasta un 29% padece cuadros severos. Sin embargo, las opciones terapéuticas disponibles prácticamente no cambiaron en décadas: antiinflamatorios como el ibuprofeno o anticonceptivos hormonales siguen siendo las alternativas más utilizadas. En ese escenario, el cannabis medicinal comienza a ganar terreno como una herramienta complementaria para abordar un problema que impacta de manera directa en la calidad de vida, la productividad y el bienestar general.
La creciente utilización de cannabis para tratar la dismenorrea —el dolor asociado a la menstruación— encuentra ahora un respaldo adicional en la evidencia científica. Un estudio publicado en agosto de 2024 en la revista científica npj Women's Health, del grupo Nature, mostró resultados alentadores sobre el uso de cannabidiol (CBD) para aliviar síntomas menstruales.
La investigación, realizada por científicos del McLean Hospital y la Harvard Medical School, siguió a 307 mujeres durante aproximadamente dos ciclos menstruales. De ellas, 77 recibieron un supositorio vaginal de amplio espectro con 100 miligramos de CBD, mientras que las restantes continuaron con tratamientos convencionales. Al finalizar el seguimiento, el 81,1% de las participantes del grupo que utilizó CBD reportó una mejoría moderada o significativa de sus síntomas.
Además de una reducción en la frecuencia e intensidad del dolor, los investigadores observaron una disminución del impacto de los síntomas sobre el funcionamiento diario. Las participantes también redujeron tanto la necesidad de recurrir a analgésicos adicionales como la cantidad total de medicamentos utilizados durante el período menstrual.
Los beneficios reportados no se limitaron al dolor físico. Según el trabajo, las mujeres que utilizaron CBD también manifestaron menos irritabilidad, ansiedad y estrés, además de una menor percepción subjetiva de gravedad de los síntomas a lo largo de los meses de seguimiento.
Desde el punto de vista biológico, los especialistas sostienen que la relación entre cannabis medicinal y salud ginecológica no resulta novedosa. El sistema endocannabinoide, sobre el que actúan compuestos como el CBD, está presente en el útero, las trompas de Falopio y el eje hormonal.
La realidad en Argentina
“La biología ya estaba ahí; la investigación llegó tarde”, sostiene Emiliano Montamat, director de Clinicann, startup especializada en telemedicina canábica. Según explica, el CBD no actúa simplemente bloqueando el dolor, sino que interactúa con mecanismos involucrados en su generación. El dolor menstrual está impulsado por prostaglandinas que producen inflamación y espasmos uterinos, y el cannabidiol interviene sobre esas vías al modular la respuesta inflamatoria y favorecer la relajación del músculo liso de la pared uterina.
“Nuestro equipo médico se encuentra habitualmente con mujeres que llevan años tomando ibuprofeno todos los meses, algunas desde edades muy tempranas. Nunca nadie les comentó que existía otra opción”, señala Montamat. “También se atienden con nosotros cientos de mujeres que ya venían utilizando cannabis para sus dolores menstruales, y nuestros médicos se encargan de ordenar y dosificar esos protocolos de tratamiento”, agrega.
Para Montamat, el valor del estudio de Harvard excede los resultados cuantitativos. “Este estudio me parece importante no solo por los números, sino porque empieza a darle sustento científico a algo que muchas pacientes ya nos contaban: que el tratamiento con cannabis era lo único que las ayudaba a calmar fuertes dolores menstruales. Ahora entendemos mejor por qué”, afirma.
Los datos relevados por Clinicann muestran, además, que el dolor menstrual suele estar acompañado por otros síntomas que afectan la vida cotidiana. Entre sus pacientes, la ansiedad y el estrés representan la tercera causa de consulta más frecuente, con el 44,5% de los casos, mientras que el 36,8% asegura que su condición impacta directamente sobre su actividad laboral o diaria.
A medida que crece la evidencia científica y se amplía el acceso a tratamientos especializados, el cannabis medicinal comienza a consolidarse como una alternativa para abordar una problemática que afecta a millones de mujeres y que durante años recibió escasa atención.