¿SINDICALISTAS EN LA MIRA?
El fantasma de la quiebra y el desguace sobrevuela los pasillos de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales de la Provincia de Buenos Aires. La histórica entidad gremial, que en sus épocas de gloria supo conducir el histórico dirigente Alfredo Atanasof, se encuentra hoy acorralada por una deuda astronómica que, según las últimas pericias contables actualizadas a este 2026, trepó a la escalofriante cifra de 2.172.113,92 dólares (unos 3.345 millones de pesos).
Fuentes judiciales calientes revelaron a la prensa que el conflicto escaló a un nivel crítico: la Justicia ya evalúa la posibilidad concreta de avanzar con embargos sobre los sueldos de los trabajadores municipales cuyos sindicatos de base sigan alineados a la cuestionada conducción de Walter Leonardi. Si bien desde los tribunales aclaran que todavía no se firmó la orden de restricción sobre las cuentas sueldo y cajas de ahorro, la sola advertencia encendió todas las alarmas en el mundillo gremial bonaerense.
Un muerto en el placard y una declaración de rebeldía
La bomba neutrónica que amenaza el patrimonio municipal se originó en el partido de Hurlingham, a raíz de una vieja y oscura operación inmobiliaria. El damnificado de esta historia, un particular llamado Sandro Silva, activó una demanda por "cobro de sumas de dinero" tras la entrega de una propiedad y el posterior impago de un documento de reconocimiento de deuda que la cúpula sindical cajoneó sistemáticamente.
En los años en que se tejió la maniobra, el sindicato de Hurlingham estaba bajo el ala del ya fallecido capo local Humberto Bertinat, quien además tallaba fuerte dentro de la estructura de la Federación provincial. La estrategia de los abogados del gremio fue, cuanto menos, suicida: decidieron ignorar los plazos legales, lo que provocó que el Juzgado Civil y Comercial N.° 12 de Morón, bajo la rigurosa mirada de la jueza Mónica Preisz, declarara a la Federación y al sindicato local en estado de rebeldía.
Ese grosero error técnico dejó las puertas abiertas de par en par para que el proceso judicial avanzara directamente hacia la ejecución forzada de los bienes de la organización.
Hoteles, turismo y sedes sociales: el mapa del desguace
Con el fallo judicial en la mano, los sabuesos de los tribunales ya le pusieron el ojo a la jugosa infraestructura que la federación ostenta en distintas provincias del país. El reclamo actual, sustancialmente mayor al de las primeras cautelares dictadas en 2024, pone en jaque directo activos históricos del gremio:
* El codiciado complejo turístico La Serranita, ubicado en las sierras de Córdoba. * Un cotizado hotel céntrico en la ciudad balnearia de Mar del Plata. * La histórica sede gremial de Avellaneda. * El hogar de tránsito destinado a los familiares de los trabajadores en La Plata.
A esto se le suman inminentes restricciones operativas para los movimientos bancarios de la entidad. Mientras las bases municipales mastican bronca y temen ver recortados sus ya golpeados haberes por culpa de los desaguisados de sus dirigentes, la jueza Preisz pule la letra chica de los edictos. ¿Se vendrá el remate masivo de los bienes municipales o habrá un salvataje político de último momento? El final de esta novela sindical es todavía de pronóstico reservador.