Los creadores de contenido tienen el Poder, los marginales toma la centralidad: el caso Joe Rogan
21/06/2026

Los creadores de contenido tienen el Poder, los marginales toma la centralidad: el caso Joe Rogan

Un sistema de medios descompuesto y con menos jerarquías. El periodismo cae o se reinventa en creadores de contenidos.

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por Esteban Concia (*)

En la última elección presidencial de EEUU, la contundente cifra de 1 de cada 3 votantes declararon que habían recibido o visto algún tipo de contenido de Rogan antes del día de la elección.

Tremendo. 

Sin una super estructura, solo con tres básicos: autenticidad (piedra angular hoy de la comunicación), consistencia y comunidad (lo digital es un lugar no es un significante vacío) más conocer como hacer para que el contenido circule. 

Con eso basta. 

Su programa es un simple "video Podcast": un micrófono y una cámara fija, en un estudio de colores opacos y diseños aburridos. 

Su programa tiene un acuerdo exclusivo con Spotify y posiblemente es un ejemplo de la nueva estructura de la comunicación y la conversación pública global.

Spotify: Registra más de 14.5 millones de seguidores en la plataforma, triplicando a sus competidores más cercanos.
YouTube: Supera los 20.9 millones de suscriptores y acumula más de 6.500 millones de reproducciones totales.
Instagram: Cuenta con 19.6 millones de seguidores en su perfil oficial.
Así como otras voces del movimiento híper capitalista (estilo "libertario") que nace a mediados de la década pasada se trata de traer figuras marginales o no centrales a las primeras esferas.

Y como esta etapa es más de agitación que de argumentación, más de cuerpos y gestualidades que de ideas los voceros deben tener dotes actorales y de comedia 
.Joe Rogan, comenzó su carrera como comediante de stand-up en el área de Boston en agosto de 1988.

Miren sino el ejemplo de Beppe Grillo, actor de teatros en versiones de comedia que luego sería la cara visible del movimiento "anti sistema" 5 Estrellas en Italia. 

Reyes del algoritmo. 

Decir algoritmo queda bien, parece sofisticado. Pero si no sirve para entender el funcionamiento digital de poco nos sirve. 

El algoritmo es una fórmula matemática compleja. 

¿Puede una fórmula decidir lo que los humanos consumen culturalmente? 

No, para nada. 

Entonces hablemos con más propiedad pero sobre todo tratemos de entender lo que sucede para poder intervenir hoy en el plano de la creación de contenidos, la comunicación y la conversación pública. 

Primero. Cómo funcionan las aplicaciones. Eso es primordial porque son las aplicaciones las dueñas o las que fijan las reglas para la presentación, circulación y consumo del contenido. 

Sin aplicaciones no hay contenido, sin contenido no hay conversación en 2026. 

Las aplicaciones tienen un sistema de clasificación, a lo que habitualmente se le dice "algoritmo". 

Una serie de señales por las que un usuario puede estar interesado en determinado contenido. 

Las señales están jerarquizadas. Hoy todo lo domina el video corto vertical y la crisis de atención. Si la persona se "queda" sin mover el dedo en determinado contenido, esa es una señal muy valorada. Suma puntos en la fórmula algorítmica. 
El segundo punto son los comentarios. Comentar favorece a un posteo bastante más que un me gusta. 

Ahora bien qué es lo que lleva a una persona a comentar un posteo. 

Lo que más moviliza a hacerlo son las emociones negativas. 

Enojo, ira, frustración. 

Entonces, un posteo que despierte esas emociones va a escalar mucho. 

Al sistema de clasificación no le importa si el comentario es positivo o negativo. 

Es en definitiva, una fría fórmula matemática. 

Si el comentario en la fórmula es igual a 4 y me gusta es igual a 1; entonces el resultado será que el posteo de más comentarios escale posiciones en su capacidad de ser mostrado. 

Personajes como Joe Rogan entienden esto y despiertan a favor y en contra emociones negativas.

Por eso, más que comunicadores son grandes y brillantes expertos matemáticos.

Es que la comunicación en la era digital tiene mucho de ciencia dura. 

Tucker Carlson, ex periodista de FOX también ha entendido esto con mucha profundidad e incluso lo ha admitido: "hay detrás del comentario un gran negocio".  (https://www.youtube.com/watch?v=hlY8FLpc_ns)

Es el negocio de la atención del otro. 


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Contenido del artículo
Ashley St. Clair con el hijo que tuvo con Elon Musk.
Ashley Clair es una influencer "arrepentida" del ecosistema de Trump. "Me di cuenta que no había convicciones, había un negocio". 

Rogan, Carlson, Clair son un mismo fenómeno: buscar representar la bronca a la vez que generar enojos y pasiones. 

Son los reyes del algoritmo. 

Comunicar hoy es entender como funciona esa compleja fórmula matemática. 

Es aparecer, más que argumentar, es más de cuerpos y movimientos que de ideas. 
Ese es el tono. Por eso las piezas de video corto vertical ganan lugar y la irritación es la trama. 

Las personas están buscando contenido de personas que sean similares a ellos ... por eso las cuentas de instituciones y marcas están perdiendo mucho terreno. 

La influencia pasó a los comunes. 

Pero que sean comunes no significa que sean tontos ni mucho menos. 

Son comunes que se están transformando en reyes. 

(*) Esteban Concia, https://estebanconcia.substack.com/.